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Tu nombre

No conozco tu verdadero nombre y te nombro el innombrable.

El nombre que utilizas no es tu verdadero nombre.

Tu presencia me llena de paz y alegría.

Esto no es un poema ni tampoco deja de serlo.

La locura del amor seduce mis células.

Es dulce, esta locura mía, es suave y tranquila.

Eres alguien y a la vez, eres nadie en concreto y podrías ser todos los demás, incluida yo misma, que empiezo también a no sentirme nadie.

Eres el tansamalim que sopla en mi jardín por las mañanas, trayéndome aromas que me recuerdan qué fui, qué soy y qué seré cuando deje de ser alguien.

Eres el viento que agita las ramas y descuelga las hojas muertas en otoño.

Eres el instrumento que utiliza la Vida para devolverme a la Vida.

Eres la hoja infalible que dará muerte al samurai en el bosque.

Esa muerte dulce, esperada, e incomprendida. La única muerte que existe, la Gran Muerte, que vendrá con el invierno y se manifestará en la primavera, en la primavera del mundo y de nuestras vidas.

Hay tantos datos que desconoces y que la mente no es capaz de procesar, pero más allá de estas mentes que se disfrazan con nombres y adjetivos están nuestros cuerpos, los verdaderos cuerpos, que no son los visibles y están detrás de todo aquello que puede tocarse y pertenecen al uno, que tampoco es uno ni es nadie ni algo, pero algún nombre hay que darle si se utilizan las palabras.

Por eso la música, más allá de las notas, toca y trae las vibraciones que nos animan y construyen nuestros cuerpos, los verdaderos cuerpos: las melodías del universo.

Somos canciones, no almas ni mentes ni cuerpos físicos. Somos canciones sin notas ni letras. Las notas y las letras solamente nos recuerdan qué somos. Hacen vibrar nuestros cadáveres con la esencia de lo que somos, manifestando las podredumbres de la carne que se despega, de la piel que se seca, de los pensamientos obsoletos.

No te lo dije antes para no asustarte: soy la novia cadáver (es una larga historia) y ahora se me están deshaciendo los huesos. Me disuelvo en esta locura que yendo más allá de la locura, es calma, es lúcida, es clara y pronto será transparente.

Así pues pide, porque pronto recibirás todo lo que siempre amaste.

Clara Luz

(fotos también de Clara Luz esta vez)

Cualquier poema o texto del blog pueden ser reproducidos libremente en otro blog siempre que se mencione explícitamente la autoría del texto y se acompañe de un link a Silence Grove. Para reproducir fotos, por favor poneos en contacto con los autores de las mismas.  Construyamos un mundo más seguro entre tod@s, gracias.

El Dalai Lama, Tenzin Gyatso, sobre el tema de su reencarnación (I)

Texto publicado en de la web oficial del Dalai Lama el 24 septiembre 2011

Traducción Clara Luz (en cursiva algunas anotaciones de la traductora)

Introducción

A mis compatriotas tibetanos, dentro y fuera del Tíbet, y a todos aquéllos que siguen la tradición de budismo tibetano, y a todos aquéllos que sienten una conexión con Tíbet y los tibetanos: debido a la previsión de nuestros antiguos reyes, ministros y estudiosos, las enseñanzas completas del Buda (se refiere a Sakyamuni), las contenidas en las escrituras (ver nota 1) y las prácticas (mantenidas vivas por linajes de maestros que las practican, es decir, que pueden enseñar a partir de su propia experiencia), los Tres Vehículos (Hinayana, Mahayana y Vajrayana)  y los cuatro conjuntos del Tantra (el tibetano, no el hindú), florecieron y se extendieron por la Tierra de las Nieves. Tíbet ha servido como fuente del Budismo y otras tradiciones relacionadas, para el mundo. En particular, ha contribuido de manera significativa a la felicidad de innumerables seres en Asia, incluyendo China, Tíbet y Mongolia.

Con el propósito de preservar la tradición budista en Tíbet, hemos desarrollado una tradición única que permite reconocer las reencarnaciones de maestros, y esto ha sido de inmensa ayuda para el Dharma y para los seres sintientes, especialmente para la comunidad monástica.

Desde que el omnisciente Gedun Gyatso fue reconocido y confirmado como la reencarnación de Gedun Drub en el s. XV y se estableció la  institución Gaden Phodrang Labrang (insitución del Dalai Lama), se han ido reconociendo sucesivas reencarnaciones (podéis ver la historia de los Dalai Lamas en la web oficial). El quinto Dalai Lama, Ngawang Lobsang Gyatso fundó el Gobierno del Gaden Phodrang en 1642 y de esta manera se convirtió en el líder espiritual y político de Tíbet. Durante los más de 600 años que han seguido a Gedun Drub se ha reconocido una serie de reencarnaciones auténticas en el linaje de los Dalai Lama.

Los Dalai Lamas han funcionado como líderes políticos y espirituales en Tíbet durante 369 años, desde el año 1642. Yo he terminado esto (dimitió como cabeza de estado en marzo de este año), orgulloso y satisfecho de que podamos ahora continuar con un sistema democrático de gobierno como los que están floreciendo en el resto del mundo. De hecho, en 1969 dejé claro que los interesados (el pueblo tibetano) son los que deben decidir si se debe continuar con la tradición de las reencarnaciones del Dalai Lama en el futuro.  Sin embargo, en ausencia de unas directrices claras, si las personas afectadas expresaran un fuerte deseo para que el linaje de los Dalai lamas continúe, hay un riesgo muy obvio de que determinados intereses políticos hagan un mal uso del sistema de reencarnación con el propósito de cumplir su agenda política. Por lo tanto considero importante que mientras estoy en buenas condiciones físicas y mentales, preparemos unas instrucciones claras para el reconocimiento del próximo Dalai Lama, para que no haya lugar para las dudas ni los engaños. Para que estas instrucciones sean bien comprendidas, es esencial comprender antes el sistema de reconocimiento de Tulkus y los conceptos básicos que hay detrás de esto. Por eso lo voy a explicar brevemente a continuación.

(continuará …)

Nota 1: Las escrituras son textos que reflejan los discursos que supuestamente dio el Buda Sakyamuni. Digo supuestamente porque no dejó nada escrito y la tradición se mantuvo de forma oral durante unos doscientos años. Los textos más antiguos que había estaban escritos en sánscrito y se conservaban básicamente en las universidades de Nalanda y Vikramashila, en lo que ahora es India. Las invasiones musulmanas del s. XII destruyeron prácticamente todos los textos sánscritos (que después han sido reconstruidos a partir de los tibetanos) y la colección de textos más completa que existe la han preservado en Tíbet. En el s. VIII los tibetanos empezaron a enviar estudiosos a Nalanda (norte de India) y a invitar a maestros indios al Tíbet y desarrollaron un idioma escrito muy parecido al sánscrito con el que fueron copiado todos los textos.

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Cántico

Mientras voy traduciendo el texto del Dalai Lama sobre su reencarnación, dejo un poema de Jorge Guillén que hace tiempo anduve buscando y ayer por casualidad encontré entre unos papeles:

Cántico

Buenos días

¡Sí!

      Luz. Renazco.

                 ¡Gracias!

                        Un silbido

se desliza aguzándose, veloz, hacia la aurora.

¡Buen filo!

Rasgando irá la sombra

que se interpone aún entre el sol y el afán.

Despertar es ganar.

                   Balcón ¡Oh realidad!

A través del aire o de un vidrio, sin ornamento,

la realidad propone siempre un sueño.

Canta, gallo joven,

canta con fé. Te creo.

Este pasado sábado 24 de septiembre ha aparecido un extenso texto en la web oficial del Dalai Lama sobre el tema de su  reencarnación.

Los que leáis inglés podéis ver el texto original completo aquí.

He asistido unas cuantas veces a sus enseñanzas y he leído muchos de sus libros y con mucha frecuencia le hacen preguntas sobre su siguiente reencarnación. También le preguntan muy a menudo si el siguiente Dalai Lama no podría ser una mujer.

Él  ha dejado siempre muy claro que tiene tres compromisos fundamentales:

1)     Con la humanidad, como ser humano: fomentar valores como la compasión, el perdón y la tolerancia. Una frase suya que me encanta es “My religion is kindness (“mi religión es la amabilidad”)

2)     Como monje budista: fomentar la armonía religiosa y entendimiento entre las principales religiones del planeta

3)      Como tibetano: ser una de las voces de la causa del pueblo tibetano en su lucha por la justicia

Así que cuando le preguntan por su próxima encarnación siempre responde que eso dependerá de si sigue teniendo sentido o no que siga habiendo Dalai Lamas. Y que si es hombre o mujer dependerá de cual de las dos formas sea más efectiva (y le he oído también decir que si fuera mujer sería muy guapa porque así tendría más posibilidades de que le escucharan, y troncharse de la risa después).

Como figura política, ya no tiene sentido pues el pasado mes de marzo dimitió como cabeza del gobierno de Tíbet en el exilio.

Y ahora escribe un extenso texto explicando qué es la reencarnación (y en qué se diferencia de una emanación) y cómo reconocer al próximo  Dalai Lama, si lo hubiera. Porque su texto deja muy claro que aún está por decidir si habrá o no más Dalai Lamas,  pero en el caso de que haya un siguiente, no será el gobierno chino quien lo “reconozca”.

El título de Dalai Lama se lo dio Altan Khan, un rey mongol, a finales del siglo XVI a Sonam Gyatso, el abad del monasterio de Sera. Dalai Lama significa Océano de Sabiduría, y en aquél momento el título tenía también implicaciones políticas como cabeza de estado, que han perdurado hasta el pasado mes de marzo.

Sonam Gyatso era la tercera encarnación reconocida del principal discípulo de Tsongkhapa, un gran maestro tibetano.

El texto es muy interesante pero muy extenso y tengo idea de irlo traduciendo y publicando, si interesa.

También podéis leer las vidas de los diferentes Dalai Lamas aquí, en inglés.

Según dice en su texto, aún quedan unos cuantos años para que tome la decisión de si volverá a encarnar o no y en dicho caso, dejará escrita una carta dando instrucciones de cómo encontrarlo y quién podrá reconocerlo.

No tengo ni idea de por qué hace publico este texto ahora, pero es curioso e interesante, aunque hay partes de explicaciones que cuesta entender.

Clara Luz

Llevaba días queriendo escribir acerca de esto y esta mañana he encontrado un comentario de Piedra de Agua en la sección de citas, muy apropiado y adecuado a la ocasión.

En momentos así percibes con claridad eso de que “todos somos uno” porque ves que existe una sintonía real con las personas y sucesos con los que tienes una relación cercana.

Ayer mismo estaba en Barcelona haciendo un curso y estaba sentada sobre el respaldo de un sofá mirando por la ventana, que estaba abierta, y entró una ráfaga de aire que me tiró encima un cuadro que estaba colgado en la pared.

Lo recogí y vi que se me había caído la Virgen encima. Sobre ella se leían las palabras “NO MÁS DOLOR”.

El Dhammacakkappavattana Sutta cuenta, o dice contar, lo primero que Buda Sakyamuni explicó a los que quisieron escucharle tras su iluminación. Esto sucedió cerca de Benarés, en Isipatana, el parque de los ciervos. Es uno de mis sutras favoritos y ya escribí algo acerca de él en el blog de Freeman, donde encontraréis también un link al sutra completo.

Hoy me quiero centrar en dos de las llamadas Cuatro Nobles Verdades. Verdades en el sentido de realidades y no en el sentido intelectual. Es decir, experiencias que podemos observar, atender, atravesar y dejar atrás.

Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del Sufrimiento. El nacimiento es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, la muerte es sufrimiento, asociarse con lo no deseado es sufrimiento, separarse de lo deseado es sufrimiento, no obtener lo que se desea es sufrimiento. En breve, los cinco agregados del apego son sufrimiento.

Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del Origen del Sufrimiento. Es el deseo que genera nuevos impulsos de ser, que acompañado con placer y pasión encuentra siempre nuevo deleite, ahora aquí, ahora allí. Es decir, el deseo por los placeres sensuales, el deseo por la existencia y el deseo por la no-existencia.

Aquí hay mucha tela y me voy a limitar a hablar desde mi experiencia. La primera verdad, que dice que todo es sufrimiento, no está tratando de desanimarnos, aunque el lenguaje y formas de hace 2500 años puede sonarnos algo extraño. Simplemente nos dice que si no somos capaces de reconocer y entrar en algo tan básico como es nuestro propio sufrimiento, nuestro dolor, ni siquiera hemos empezado el camino, por muy espirituales que nos creamos ser.

Y esto es así, nos pasamos la vida construyendo barreras en nuestro interior para evitar el contacto con el dolor: barreras musculares (que afectan a la respiración y por tanto al suminstro de prana) y barreras mentales.

Ésta es la Noble Verdad del Sufrimiento. Así, oh monjes, con relación a cosas desconocidas por mí anteriormente, surgió la visión, surgió el conocimiento, surgió la sabiduría, surgió la penetración y surgió la luz. Esta Noble Verdad del Sufrimiento debe ser comprendida. Así, oh monjes, con relación a cosas desconocidas por mí anteriormente, surgió la visión, surgió el conocimiento, surgió la sabiduría, surgió la penetración y surgió la luz. Esta Noble Verdad del Sufrimiento ha sido comprendida. Así, oh monjes, con relación a cosas desconocidas por mí anteriormente, surgió la visión, surgió el conocimiento, surgió la sabiduría, surgió la penetración y surgió la luz.

Surge la visión, surge el conocimiento (experiencia del dolor) y la penetración, el entrar en esa vivencia dolorosa y  atravesarla, por eso surge después la luz.

El sufrimiento sin comprensión es ilusión, la ilusión o ignorancia en la que vivimos.

La segunda verdad nos habla de la comprensión del origen del sufrimiento. Algo que el amigo Piedra de Agua ya ha visto por sí mismo y expresado tan bien esta mañana, enhorabuena !!!!

Es el deseo lo que genera el sufrimiento. El movimiento de la mente hacia los objetos que están clasificados como deseables (objetos mentales, es decir, personas, resultados de acciones etc.) y de huida de todo aquello clasificado como indeseable.

Si somos capaces de observar estos dos movimientos en nuestras mentes, hemos comprendido el origen de nuestro sufrimiento.  Aunque  no lo evita.

Conseguir que nuestra mente no se vaya tras las cosas o no salga “por patas” cuando aparece algo desagradable se convierte entonces tarea que cada cual desempeña como puede (las técnicas de meditación serias ayudan mucho).

Ésta es la Noble Verdad del Origen del Sufrimiento. Así, oh monjes, con relación a cosas desconocidas por mí anteriormente, surgió la visión, surgió el conocimiento, surgió la sabiduría, surgió la penetración y surgió la luz. Esta Noble Verdad del Origen del Sufrimiento debe ser erradicada. Así, oh monjes, con relación a cosas desconocidas por mí anteriormente, surgió la visión, surgió el conocimiento, surgió la sabiduría, surgió la penetración y surgió la luz. Esta Noble Verdad del Origen del Sufrimiento ha sido erradicada. Así, oh monjes, con relación a cosas desconocidas por mí anteriormente, surgió la visión, surgió el conocimiento, surgió la sabiduría, surgió la penetración y surgió la luz.

Sakyamuni aquí explica que él aplicó la comprensión que había adquirido sobre el sufrimiento y la aplicó y nos da ánimos contándonos que consiguió erradicar este hábito de su mente de corretear tras el placer y huir del dolor.

Ánimos pues, para todos y todas, incluida yo misma.

No sé si el cuadro se me cayó encima como regañina o como premonición, pero en cualquier caso hoy tengo muy presente el mensaje “NO MÁS DOLOR”, no en el sentido de intentar ignorarlo sino en el sentido de mantenerme alerta para no generarme más a mí misma.

Namasté

Clara Luz

Bismillah Irrahman Irrahim

Foto: Ban Nongki

 Todo lo que hago lo inicio en el nombre de Allah

Allah, Dios, que no es ni femenino ni masculino ni algo que está fuera de nosotros, y que está más próximo a cada uno que la propia yugular.

Es uno de los Bellos Nombres de Allah.  Se canta, se repite una y otra vez, y se deja fluir el movimiento de la cabeza, del cuerpo, y también, quizás, podemos llegar a sentir que mueve algo más.

Me explicaron que son las palabras con las que empieza el Corán y cuando llegué a casa lo comprobé y es cierto.

En mi versión lo transcriben así del árabe :  Bismillahi’rrahmani’rrahim y lo traducen por en nombre del Dios clemente y misericordioso. Supongo que escriben Dios en lugar de Allah porque hoy en día la palabra Allah tiene muy mala prensa en el mundo occidental.

En la nota explican que esta invocación se lee al frente de todos los suras del Corán excepto en uno. Y sigue explicando que la voz rahman se aplica a Allah abrazando en su misericordia a todos los seres, sin distinción alguna. Sin embargo el significado de rahim es más restringido y se refiere solamente a los fieles, a los buenos.

La palabra bismillah significa compasión.

Es una hermosa manera de empezar algo: el día, la vuelta al trabajo, la vuelta al blog, una relación.

Imagen: Web Islam (tienen películas preciosas que se pueden ver online)

¿Por qué hay dos ámbitos tan diferentes a los que llega la compasión de ese algo misterioso y profundo que lo mueve todo (llamémoslo Allah hoy porque hay que usar algún nombre)? ¿Por qué aparece en el Corán esta diferencia entre una voz que se refiere a todos los seres sin distinción alguna y otra que habla de los fieles, de los buenos?.

Acostumbrada a la práctica budista de metta, donde se abre y extiende el amor compasivo a todos los seres que existen, visibles e invisibles, grandes y pequeños, débiles y poderosos, me surgieron estas preguntas que comparto ahora.

¿Será que los budistas son mas guays que los musulmanes porque no hacen diferencias entre categorías de seres? ¿Será mi mente condicionada por la propaganda anti-islámica que me la está jugando una vez más y me impide aclarar la percepción de la Realidad?.

¿Tendrá esto algo que ver con que, a través del Corán, Allah dice: si tú das un paso hacia mí yo daré diez hacia ti? ¿Se referirá el concepto de fieles a los que caminan hacia Allah en lugar de huir de ello? ¿Querrá decir que la misericordia de Allah siempre está ahí pero solamente algunos seres se permiten recibirla?.

Así que he vuelto de las vacaciones con más preguntas que respuestas. Y me gusta.

Lo que sí tengo claro, muy claro, es que si tú abres tu corazón a la vida y confías, la vida te nutrirá con alimentos que ni imaginabas (¿o recordabas?) que existían.

Una vez más, vibro con las palabras del Gran Rumi:

 ¿Qué puedo hacer, oh musulmanes?, pues no me reconozco a mi mismo.
No soy cristiano, ni judío, ni mago, ni musulmán.

 […]

 No tengo cuerpo ni alma, pues pertenezco al Alma del alma.

(podéis leer aquí el poema completo)

Siento que empieza una nueva temporada en el bosquecillo, como alguien ya vaticinó …

Hola, pues, de nuevo, a todos y todas. Todo lo que hago lo estoy haciendo y ofreciendo en nombre de lo innombrable. Al menos ésa es la intención. Que los obstáculos que aún impiden que eso se manifieste con toda su hermosura y su luz a través de mí desaparezcan pronto y por completo.

Namasté

Clara

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Mediterráneo en llamas

Soy una flor y tengo miedo de crecer.

Los rayos del sol que entran en el jardín me atraen y me asustan.

Al atardecer, el jardín oscuro se inunda de destellos llameantes. Son figuras que bailan la danza de la vida y me invitan a bailar con ellas.

Mi cuerpo se mueve. El mar deja de ser mar y se convierte en otro mar de luces centelleantes que bailan.

Todos bailan y mi cuerpo se mueve.

Escucho la música del universo en mi interior y veo que todo lo que existe baila con ella.

También quiero bailar.

Quiero cantar.

Envidio a la hoja de la higuera que se mueve con el viento y no piensa si se romperá.

Quiero ser como la hoja de la higuera y bailar con la brisa que sube del mar.

Las chispas doradas son seres que me invitan a fundirme en su mundo.

Mi cuerpo no se puede resistir al canto de la vida y ondula, baila, se mueve, con suavidad.

Me siento llama ondulante sobre las olas, observada por el disco rojo – mi padre – que como una brasa incandescente se sumerge en el agua.

Clara Luz

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Había una vez un hombre llamado Mojud.

Vivía en un pueblo

donde había obtenido un puesto

como funcionario público.

Y parecía que iba a terminar sus días

como Inspector de Pesos y Medidas.

Un día, mientras caminaba

por los jardines de un antiguo edificio

cerca de su hogar, Khidr,

el misterioso guía de los Sufís,

se le apareció vestido

de un verde centellante.

Y le dijo:

“¡Hombre de brillantes perspectivas!

Deja tu trabajo y encuéntrame junto al río

dentro de tres días”.

Luego desapareció.

Si alguna vez habéis escuchado la voz del misterioso Khidr,  sabréis ya que es imposible no obedecerle.

Cuando se encuentran junto al río, Khidr le dice:

“Quítate la ropa y arrójate a la corriente,

tal vez alguien te salvará”

Y Mojud obedece.

No os cuento más, no voy a destriparos el final ;-), podéis leer esta historia en un bellísimo librito que se titula El Hombre de vida inexplicable, editorial Gulaab.

Mojud no se ahogó, aunque un poquito de agua sí que tragó.

El misterio de la vida es inexplicable, insaisissable, ya lo dicen, pero hay que experimentarlo.

Si alguna vez os encontráis con Khidr y os pide saltar, os lo recomiendo. La “devoción ciega” es una cuerda más de la guitarra.

Gracias especiales a quienes os convertís en altavoces de este misterioso guía.  Por algún motivo que se me escapa, existen personas que van abriendo las puertas de la vida a tu paso. Bendiciones infinitas para ellas y para todos los seres.

Aunque la cadena es infinita, los mensajeros inmediatos tienen el privilegio de poder compartir de primera mano estos regalos especiales de la vida.

Solo si soy capaz

De dejar que ellas lleguen hasta mí

Se dará la acción fiel

Y nadando en su luz llegaré, justo, a rozar

La representación de este estado

De incertidumbre y felicidad

Simultáneas.

La experiencia pura no necesita las palabras,

El sabor del café no las necesita

Para saber.

Al corazón que tiembla y rompe

Cantando contigo

El cascarón de vida nueva y frágil

Le basta con escuchar los sonidos

Que salen de tu voz.

Este extraño no-poema

Extraño como la experiencia en sí

Nueva a cada instante

Insaisissable por falta de otra mejor,

En cada idioma hay tantas palabras …

Solamente la luz y el sonido puros del amor

Hablan en el idioma universal,

Así que me callo ya.

Clara Luz

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La meditación

Foto: Lechuza okupa y el loro, Piedra de Agua

Siguiendo con la serie de Mahamudra, el tercer capítulo del libro se titula Poner en práctica: la meditación.

Guendun Rimpoché empieza planteando que primero nos movemos con la aspiración al despertar. En segundo lugar habla de la comprensión de cual es la naturaleza de la mente.

Y después empieza a plantearnos cómo practicar.

El poema con el que introduce (¿o resume?) este capítulo es este:

El universo inanimado y los seres animados,

todos los fenómenos son tu propia apariencia.

Mente-apariencia.

Apareciendo y sin embargo vacía.

Vacía y sin embargo manifiesta.

Apariencia, mente: indiferenciadas,

semejantes a un espejismo, a un sueño,

sin ser nada y sin embargo capaces de aparecer

como la luna sobre el agua.

Sabiendo esto, desenreda este viejo hábito,

que todo lo agarra y petrifica.

Ábrete a este estado espontáneo, natural,

en el frescor de la misma esencia, inteligencia natural.

Excepto esto, no hay nada que deba ser pensado, meditado.

Sin pensar, sin actuar, sin meditar,

sin agitarte,

reposa simplemente, quieto,

y así, por favor,

medita.

Del libro Mahamudra, el gran sello del amor y la compasión, Ed. Imagina

El poema es precioso y así como él lo explica, meditar parece algo tan sencillo … Pero no es tan fácil dejar que la mente repose sin agitarse.

Bueno, sentada en casa, si los vecinos no ponen la tele a todo volumen y no tienes a nadie haciendo ruido en la cocina, ni ningún conflicto reciente activo, sí que lo es, si tienes un poco de práctica.

Lo realmente difícil es dejar ir los asuntos que te atrapan y te generan todo tipo de emociones buenas y malas, pero a las que en el fondo, somos adictos. Y somos adictos porque las emociones generan una respuesta fisiológica en el organismo, similar a las que generan las drogas (¿o es al revés?) .

Así que iluminarse significa desintoxicarse, desengancharse de las drogas emocionales y aprender a vivir sin ellas …

Guendun Rimpoché escribe esto sobre el estado de meditación de la mente:

La meditación no consiste en un estado estático en el que buscamos mantener concentrada la mente sobre algo, sin moverse.  Meditar significa liberarse de las tensiones creadas por las diferentes tendencias, tales como el apego, la aversión o la indiferencia que mantienen a la mente prisionera.

No se trata de dejar la mente en blanco ni de impedir que surjan imágenes o pensamientos buenos ni malos en ella.  Se trata de no engancharse a lo que surge. Una maestra que conocí nos decía que cuando aparecen los pensamientos “no hay que bailar con ellos”.

Se trata de reconocer que las actitudes de apego, de rechazo o de indiferencia, no son determinadas por lo que viene del exterior, sino que son nuestros propios esquemas internos de respuesta que proyectamos sobre objetos externos. Cuando dejamos reposar la mente en su estado natural, deja de implicarse en este vaivén emocional y por lo tanto ya no queda afectada por estas emociones.

En los momentos en que nos enganchamos muy fuertemente con algo es bueno tener poemas o textos como estos a mano para retomar la perspectiva …

Os dejo con un párrafo extraído del Sutra del Rey de los Samadhis y un video que esta mañana me ha arrancado una buena sonrisa, de parte de Piedra (lo mejor que te puede suceder en la vida es empezar el día con una sonrisa de oreja a oreja).

El fuego puede arder durante cientos de eones pero nunca podrá quemar el espacio. Asimismo, el fuego nunca podrá quemar a aquéllos que saben que los fenómenos son equivalentes al espacio.

Espero que lo disfrutéis, buena semana (me marcho unos días a ver si la mareo un poco, a la mente, y se queda quieta un ratico)

Clara

La princesa pedorra

Algunos ya conocéis a Agustín porque lo presenté en el foro (y por cierto que soy yo la que tiene pendiente una contestación-preguntas a lo último que escribió).

Como la luna, tiene su “cara oculta“, con la que me ha sorprendido (y me ha sacado un par de sonrisas también) enviándome un relato corto para publicar en el blog.

Os dejo pues  con La princesa Pedorra de Agustín.  Espero que os guste y os haga sonreir:

En un país más lejano aún que el más lejano de los países, vivió hace mucho, mucho tiempo, mucho antes incluso de que naciera el primer dinosaurio, una joven, hija de reyes, a la que le gustaba tirarse pedos todo el rato. Por eso la gente la llamaba la Princesa Pedorra, aunque su nombre era Adela. Con mucha sorna algunos, por considerarla loca o ida, le cambiaban ligeramente el nombre llamándola Adelaida. Los súbditos del reino, a menudo, cuando la veían, siempre acompañada por miembros de la guardia real, hacían con la boca ruidos de pedorretas; pero eso era  interpretado por ella al revés de lo que su comitiva: „El pueblo me aclama“, decía, y respondía feliz con una nueva sarta de sonoros petardazos, al tiempo que saludaba, tímida, con su manita delicada y fina y su sonrisa deslumbrante.

Dibujo: Atardecer, LeninaLibre

Porque, queridos amiguitos y amiguitas, si os estabais imaginando a nuestra princesa llena de granos en la cara y gorda como un hipopótamo os equivocáis de principio a fin: Adela era la joven más elegante y bella que había nacido en aquel reino desde hacía siglos. Sólo para verla  venían de muy lejos multitudes de extranjeros, muchos de los cuales le entregaban regalos aprovechando el momento que pasaba por su lado. Imaginaos sus caras cuando por primera vez la oían, al tiempo que saludaba, cantar con el culo tormentas y vendavales. Afortunadamente no olían.

„Hija mía ven aquí“, le dijo un día su padre. „Ya no puedes ir por ahí tirándote pedos. Eres una mujercita y ya no una niña.“ Y entonces Adela se echaba a llorar. A lo que la madre, increpando al rey decía: „¿Ves lo que consigues? Déjala en paz, que se tire los que quiera.“ Y prosiguiendo decía: „Ven aquí hija mía y no hagas caso a este tonto.“

Paseábase por los extravagantes pasillos de su extravagante palacio el rey, cuando otro día, por accidente, oyó la conversación que mantenían dos centinelas entre sí, aprovechándose de que una puerta estaba entreabierta, y detenido de espaldas, como contemplando un enorme cuadro que se hallaba colgado en la pared y titulado „Ventiscas Cavernosas.“ Y esto es lo que oyó:

-Ese joven, cuyo nombre desconozco, me han asegurado que se los tira de campeonato y, aunque no suenan, la gente  desearía oírlos para por lo menos tener la opción de salir corriendo pues, me han dicho, impregnan el ambiente de un hedor tal que ya quisieran para sí los muertos más añejos.

-He oído yo también algo acerca de él. Parece ser que los cazadores del lugar le pidieron colaborar para aturdir a las presas pero que se negó aludiendo que jamás utilizaría su don para perjudicar a los animales.

El rey decidió intervenir.

-¡Centinelas!

-¡Válgame Dios bendito, qué susto! ¿Pues qué quiere Su Majestad?

-Perdonad que os interrumpa en vuestra hora de trabajo pero no he podido evitar escuchar vuestra conversación. ¿Podríais decirme dónde vive el joven del que hablabais?

-Pues claro que sí aunque ahora mismo no lo recordamos muy bien, ¿verdad?

-No, será el cansancio que este trabajo nos provoca.

-¿Una semana de permiso será suficiente?

-Esperémoslo así, ¿verdad?

-Verdad.

Nadie entendía por qué el rey había organizado un concurso de  rarezas. El caso es que estaba todo dispuesto y todo el mundo acudía a los jardines de palacio, donde se había dispuesto un anfiteatro para la ocasión. Los asientos de las primeras filas se habían reservado para la familia real y su séquito. Cientos de personas habían llegado y ocupaban los asientos, vestidas con sus ropas más elegantes, y ansiosas de ver qué les deparaba el anunciado espectáculo en aquella soleada mañana de domingo.

Finalmente, cuando el acto estaba a punto de comenzar, hicieron su aparición el rey, la reina y, por supuesto, la princesa. Aunque para los tres hubo ovaciones, el cariño hacia Adelaida era notorio y más aún cuando ella les respondía con su vitoreada ristra de pedos, uno a uno festejado por la multitud. El pueblo los adoraba.

„¡Sus Majestades, princesa!“, intervino por fin el maestro de ceremonias, „¡damas y caballeros, niños y niñas, gracias por haber venido! La verdad es que había mucho ruido y la gente no acababa de sentarse y callarse. Pero siguió insistiendo: „¡Bienvenidos al concurso de rarezas! Resultaba difícil hacerse oír porque en aquellos tiempos no existía megafonía sino  únicamente  la ayuda de la potencia de  la voz y  la acústica del lugar. Cuando ya todo el mundo estaba en silencio volvió a repetir lo mismo otra vez. Y añadió:

-Lo que vais a ver aquí hoy es una exhibición de cualidades fuera de lo común. Dijo más cosas pero nada que nos interese aquí, así que doy paso enseguida a lo que pasó.

Empezaron a salir uno a uno los que tenían algo que mostrar. La verdad es que fue sorprendente pero, tras una hora o más, la gente estaba ya inmunizada de ver cosas nuevas y dejó de interesarse.

Había uno capaz de atraer a los pájaros silbando y consiguió que se posaran en sus brazos como cuatro o cinco que volaban por allí libres. Otro podía beber todo el agua que se le daba. Bebía y bebía sin parar y nadie sabía donde podía meter todo aquello. Se iba hinchando como un globo hasta que, repentinamente, empezaron a brotar de su piel una infinidad de finos chorritos de agua que lo desinflaron hasta como estaba antes.  Hubo uno que hizo levitar a toda la familia real en la primera fila con el solo poder de su mente, lo que hizo mucha gracia a los reyes, que no paraban de reír, pero ninguna a la princesa quien no pareció divertirse mucho durante el transcurso del espectáculo. Al principio la gente no supo cómo reaccionar, hasta que por fin, las risas reales deshicieron la duda; así que todos aplaudieron mucho. Salieron también al escenario un niño y un anciano, quienes intentaron explicar a la gente cómo era posible que el niño fuera el abuelo del viejo. No penséis que intentaron impresionar  con alguna complicada teoría científica. Simplemente explicaron que habían estado separados siempre y que se habían buscado el uno al otro por todos los lugares del mundo. Contó cada uno lo mucho que aquella búsqueda ingrata había acarreado, a lo largo de toda sus vidas,  de sufrimiento,  sinsabores y desgracias. Implicaron tanto al público que nadie paraba de llorar. Así que cuando la historia desembocó por fin en el feliz encuentro entre nieto y abuelo a nadie le importó quién era quién. Aplaudieron aliviados, y hasta a la princesita se le escapó una lagrimita que enjugó velozmente para que nadie la notara.

Y salieron algunos más a escena. Otro cantaba con cuatro voces que sonaban a la vez. Había que verlo. Salió también una ranita verde y pequeña que hablaba. Decía ser un príncipe y pidió, allí mismo, la mano de la princesa. Esta se horrorizó muchísimo y la gente se incomodó bastante pues no podían, seguramente, imaginar cómo aquello podría funcionar. De la preocupación dejó Adela de tirarse pedos súbitamente, por lo que el rey, también algo incómodo, pidió que se llevaran inmediatamente  a la ranita y que la dejaran en la charca más lejana posible. La ranita salió refunfuñando. Todo volvió a su ser. Todos pudieron ver también al peor estudiante del mundo. No sabía nada. Retó al público a que le preguntaran cualquier cosa  por fácil que fuera. Fue capaz de no responder bien a nada. La gente quedó maravillada.

Dibujo: S.O.S, LeninaLibre

Finalmente, tras una hora, a lo largo de la cual el público primero disfrutó pero luego empezó a hartarse, quizás por la dureza de los asientos que empezaban a clavarse en los culos, apareció la causa por la que el rey había organizado todo aquello. Se trataba naturalmente del joven apuesto que encontró en aquella pequeña villa, del que oyó hablar a los guardianes. Aunque se equivocó completamente ya que pensaba que si  lo presentaba a la princesa rodeado de otras rarezas, se daría por aludida y dejaría de tirarse pedos.  El rey nunca comprendió a su hija aunque la amara profundamente. Su esposa para esto era distinta, y aunque no congeniaran ambas, madre e hija,  sin embargo nunca le puso un pero a la indeseada costumbre. A diferencia de su esposo, ella se dio cuenta enseguida, nada más vio aparecer al joven y mostrara éste su olorosa habilidad, de la asombrosa compatibilidad de él con Adela. Todo el mundo allí también lo notó y se temió lo peor. Pero la simpatía que irradiaba la pareja era tanta que, superada la primera impresión, la idea no cayó tan mal. A partir de ahora tendrían que saludar a la comitiva real con una mano en la nariz; pero, ¿qué importaba eso si a cambio iban a poder ver feliz a su idolatrada princesa? Cuando ésta vio por primera vez al joven sobre el escenario, por supuesto no mostró mucho interés. Ella, como todos, estaba ya cansada de rarezas y con las posaderas a punto de reventar. Desde el centro del escenario, anunció el joven que se iba a tirar un pedo que, aunque no sonaría, iba a oler muy mal. Cosa que efectivamente sucedió. En cien metros a la redonda el aire se podía cortar con un cuchillo, tal era la densidad de su  pesado aroma. Sin embargo a los niños no parecía molestarles en absoluto. Sólo a los adultos les sorprendió mucho aunque nadie estaba disgustado. Al contrario, parecía divertirles mucho y se reían, reían y reían…, demasiado.

Que nadie haga recaer sobre mí la coherencia de los acontecimientos que allí ocurrieron. Yo sólo me limito a narrar lo que vi, aunque lógicamente también a mi me afectaron y no puedo olvidar lo que sentí. Yo juraría que la princesa se enamoró allí mismo en ese mismo instante del hombre que estaba en el escenario. No creo que sean necesarias muchas explicaciones. Los dos eran jóvenes, guapos y se tiraban pedos. Quizás si hubieran sido feos los dos, o sólo uno de ellos, hubiera ocurrido lo mismo, o no. Pero el caso es que los dos eran guapos. Y no está bien que yo lo diga. Sólo unos pocos meses después de aquello tuvo lugar la boda, a la que, por supuesto, estaba invitado todo el mundo. Ya os podéis imaginar cómo fue: como suelen ser todas las bodas entre príncipes, o entre príncipes y cenicientas, o entre princesas y ranas; las hemos visto en muchos cuentos  como para repetiros una vez más cómo fue. Hubo una diferencia significativa que sí hay que remarcar: todos y cada uno de los presentes usaban mascarilla excepto los novios y los niños que no la necesitaban.

Dibujo: Flecha de LeninaLibre

Los historiadores, conocedores de este evento que os narrado, fijan aquí el primer momento en que tuvo lugar el uso masivo de la mascarilla, esa pieza imprescindible en vuestro vestuario y en vuestro tiempo.

En lo que a mí respecta os diré que duermo muy confortablemente cubierto por mis sabanas, al calor y el olor de los pedos  que comparto con mi  princesa pedorra.

Agustín del Pino Valero (agosto 2010)

agustin.pinovalero@gmail.com