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Archive for the ‘Pessoa’ Category

Pessoa, el poeta iluminado

Foto: Atardecer, de Piedra de Agua

Recuerdo haber prometido en algún momento postear el último poema de Fernando Pessoa, dictado en su lecho de muerte:

Last Poem

Es tal vez el último poema de mi vida.

He saludado al sol, levantando la mano derecha,

pero no le saludé diciéndole adiós,

sino que le he hecho el gesto de que me había gustado verlo aún;

     Eso es todo.

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El título está en inglés y es que este hombre, que nació en Lisboa (en 1888, más ochos para Clara), pasó la mayor parte de su juventud en Durban, Sudáfrica, y recibió su educación en lengua inglesa, y de hecho no empezó a escribir en portugués hasta tres años después de su vuelta a Lisboa, cuando tenía 20 años.

Fernando escribió una cantidad ingente de poemas (también escribió ensayos y artículos en periódicos y seis guiones cinematográficos en inglés y francés) y es probablemente el poeta más prolífico de la historia.

Y aunque es magnífico en cualquiera de sus vertientes, como Bernardo Soares en El libro del Desasosiego, o como Ricardo Reis y sus poemas de Abdicación, de todos los seres que habitaban bajo el nombre de Fernando Pessoa, mi favorito sin lugar a dudas es el último, Alberto Caeiro, que a mi parecer muestra indudables signos de eso que llamamos iluminación.

a

Abdicación

Tómame, oh noche eterna, en tus
brazos y llámame hijo.

Yo soy un rey que
voluntariamente abandoné mi
trono de ensueños y cansancios.

Mi espada, pesada en brazos
flojos, a manos viriles
y calmas entregué;
y mi cetro y corona yo los dejé
en la antecámara, hechos pedazos.

Mi cota de malla, tan inútil,
mis espuelas, de un tintineo tan fútil,
las dejé por la fría escalinata.

Desvestí la realeza, cuerpo y alma,
y regresé a la noche antigua y serena
como el paisaje al morir el día.

Versión de F. Gutiérrez

Amor es lo esencial…

Amor es lo esencial.
Sexo, mero accidente.
Puede ser igual
O diferente.
El hombre no es un animal:
Es carne inteligente,
Aunque algunas veces enferma.

Versión de Rafael Díaz Borbón

Fernando era un iniciado y se sabe de su estrecha relación con la masonería (que defendió públicamente en un artículo en el Diario de Lisboa, en 1935) y que era un gran astrólogo. También se sabe que era amigo de Alister Crowley.

Tiene un librito de Poemas Esotéricos muy interesante.

Se ganaba la vida como traductor y vivía en el centro de Lisboa en una habitación alquilada, donde escribía y escribía por las noches.

En sus últimos años de vida escribió tres libros: El guardador de rebañosEl Pastor Enamorado y Poemas Inconjuntos.

a

Aparte de eso, he sido el único poeta de la Naturaleza.

Alberto Caeiro

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Y es verdad. Pessoa-Caeiro habla de la naturaleza continuamente. Pero no trata de hacer una descripción exacta ni nos pretende llevar a un estado de romántica emoción …

Foto: Dragón, de Piedra de Agua

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Es otra cosa.

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Soy un guardador de rebaños,

el rebaño son mis pensamientos,

y mis pensamientos son todos sensaciones.

Pienso con los ojos y con los oídos,

con las manos y con los pies,

con la nariz, con la boca,

a

Pensar una flor es verla y olerla

y comer una fruta es encontrar su sentido.

a

Por eso, cuando en un día de calor

me siento triste de tanto haber disfrutado

y me tiendo a mis anchas en la hierba,

y cierro los ojos calientes,

siento todo mi cuerpo tendido sobre la realidad,

conozco la verdad y soy feliz.

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Foto: Colores tras la lluvia, Piedra de Agua

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O este otro (hace poco postee un poema donde él decía que pensar es estar enfermo de los ojos):

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Estoy enfermo. Mis pensamientos comienzan a  confundirse,

pero mi cuerpo, al tocar las cosas, entra en ellas.

Me siento parte de las cosas con el tacto

y una gran liberación comienza a producirse en mí,

una gran solemne alegría como la de un acto heroico

vivido a solas en el gesto sobrio y escondido.

a

Ahora quizás se puede entender por qué vibro entera toda cuando leo sus poemas.

Lo que más me gusta de Fernando es que escribe siempre como le da la gana, se inventa palabras, se salta las normas gramaticales, y siempre le sale bien.

Él escribe desde otro sitio,  desde otro sitio …

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¿El misterio de las cosas? ¡Qué sé yo del misterio de las cosas!

El único misterio es que haya quien piense en el misterio.

Quien está al sol y cierra los ojos,

comienza a no saber qué es el sol,

y a pensar en muchas cosas que dan calor,

pero al abrir los ojos, ve el sol,

y ya no puede pensar en nada,

pues la luz del sol cuenta mucho más que todos los pensamientos

de todos los filósofos y de todos los poetas.

La luz del sol no sabe lo que hace

y por eso no se equivoca y es vulgar y es buena.

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¿Metafísica? ¿Qué metafísica poseen los árboles?

La de ser verdes y copudos y frondosos

y la de dar fruto a su hora, lo que no nos hace pensar

a nosotros, que no nos fijamos en eso.

Pero ¿qué mejor metafísica que la de ellos,

consistente en no saber para qué viven

ni saber que no lo saben?

a

Foto: Lluvia en el horizonte, Piedra de Agua

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La luz del sol cuenta mucho más que la de todos los filósofos y los poetas … y cuando al abrir los ojos se ve el sol, ya no se puede pensar en nada …

a

No digo más.

Y cuando Fernando habla de Dios:

a

Pero si Dios es las flores y los árboles

y los montes y el sol y el resplandor de la luna,

entonces sí que creo en él,

entonces estoy creyendo en él a todas horas,

y mi vida entera es una oración y una misa,

y es una comunión de ojos y de oídos.

a

Pero si Dios es los árboles y las flores,

y los montes y el resplandor de la luna y el sol,

¿a qué llamarle Dios?

Le llamo flores y árboles y luz de luna y sol.

Porque si está hecho para que yo lo vea,

sol, luz de luna, flores, árboles y montes,

si se me aparece siendo árboles y montes,

y luz de luna y sol y flores,

es porque quiere que yo lo conozca

a través de los árboles y los montes y las flores y el resplandor de

la luna y el sol.

a

Y por esta razón yo lo obedezco

(¿qué puedo saber de Dios que él no sepa?),

le obedezco viviendo espontáneamente

como quien abre los ojos y ve,

y le llamo luz de luna y sol y flores y árboles y montes,

y así es como lo amo, sin pensar en él,

lo pienso al ver y al oír,

y voy con él a todas horas.

a

Esto es.  Y yo me callo. Después de esto, ¿qué se puede decir? Mejor dedicarse a hacer fotos y captar en ellas esto de lo que nos habla Alberto Caeiro. O dibujos.  O a chapotear en la orilla del mar y recoger piedrecitas de colores …

a

Foto: Hoja roja,  Piedra de Agua

Namasté.

Clara.

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Esta espectacular fotografía enviada por Juan Carlos Fabero (Silence Grove se colma de regalos estos días, también con los comentarios del foro) me ha recordado las palabras que el Dalai Lama utiliza para referirse al texto Bodhicaryavatara de Shantideva.

Sin duda el fuerte calor del sol seguido de copiosas lluvias está dando lugar a impresionantes tormentas en el cielo de Madrid.

Me gusta observar las tormentas: son una hermosa manifestación de la fuerza de la naturaleza.  Y el relámpago que ilumina la noche, una luz en la oscuridad que ilumina la realidad por unos instantes y nos da la oportunidad de despertar.

Si por mirar la tormenta me parte un rayo … me acojo entonces a las palabras del maestro Alberto Caeiro:

¿MIEDO a la muerte?

Despertaré de otra manera.

Tal vez cuerpo, tal vez continuidad, tal vez renovado,

pero despertaré.

Si ni los átomos duermen, ¿por qué sólo yo habría de dormir?

Nota: Bodhicaryavatara significa el camino del bodhisattva, en sánscrito, y bodhisattva significa alguien que ha hecho la promesa de alcanzar el máximo grado de iluminación en beneficio de todos los seres

Clara Luz

Cualquier poema o texto del blog pueden ser reproducidos libremente en otro blog siempre que se mencione explícitamente la autoría del texto y se acompañe de un link a Silence Grove.  Construyamos un mundo más seguro entre tod@s, gracias.

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Foto: GvA

Dice Pessoa:

Mi mirada es clara como la de un girasol.
Tengo por costumbre andar por los caminos
mirando a un lado y al otro,
y de vez en cuando hacia atrás …
Y lo que veo a cada momento
es lo que jamás antes había visto
y me doy buena cuenta de eso …
Sé tener el asombro de mí
que un niño tendría si, al nacer,
se diese cuenta de que estaba naciendo de verdad …
Yo me siento acabado de nacer a cada instante
a la eterna novedad del mundo …

Creo en el mundo como en una margarita,
porque lo estoy viendo. Pero no pienso en él
pues pensar es no comprender …
El mundo no se ha hecho para pensarlo
(pensar es estar enfermo de los ojos)
sino para mirarlo y quedarme conforme.

No tengo filosofía: lo que tengo son sentidos …
Si hablo de la Naturaleza no es porque sepa qué es,
sino porque la amo, y la amo por eso,
porque el que ama nunca sabe lo que ama
ni por qué lo ama, ni lo que es amar …

Amar es la eterna inocencia,
y la única inocencia consiste en no pensar …

Del libro Poesía completa de Alberto Caeiro, edición de Manuel Moya, DVD Ediciones, poesía

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