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Archive for the ‘Mitología’ Category

Apolo persiguiendo a Dafne, Cornelis de Vos

Galería online del Museo del Prado

He estado buscando quién era Daphne y he visto que las versiones que “pululan” por internet son ligeramente diferentes a lo que cuenta Robert Graves en su libro Los mitos griegos.

Me quedo con la versión de Graves:

Daphne era un ninfa de la montaña (y por lo tanto no tiene una historia propia, sino que aparece relacionada con Apolo, que era un personaje más importante). Y era una sacerdotisa de la Madre Tierra, de quien también era hija (su padre era el río Peneius, en Tesalia).

Apolo se enamoró de ella y la perseguía hasta que la cazó por sorpresa. Ella profirió un grito de socorro a la Madre Tierra, quien justo a tiempo, la rescató y la envió de inmediato a Creta, donde se cambió el nombre a Pasiphae.

La Madre Tierra puso un árbol de laurel en su lugar y Apolo utilizó las hojas del árbol para hacerse una corona con la que consolarse (luego os cuento algo más sobre el laurel y las sociedades matriarcales).

La fragua de Vulcano,  Diego Rodríguez de Silva y Velázquez

Galería online Museo del Prado

Comenta Graves que Apolo no se encaprichó con Daphne así de pronto, sino que llevaba mucho tiempo enamorado de ella. Y que de hecho tenía un rival, Leucipo,  de quien había conseguido desembarazarse forma bastante ingeniosa.

Leucipo se había disfrazado de mujer y se había infiltrado entre las ninfas con quien Daphne celebraba sus fiestasApolo, que tenía el poder de la adivinación,  lo sabía, y les sugirió a las ninfas de la montaña que se bañaran desnudas para asegurarse de que todas las que festejaban juntas eran de verdad mujeres.  Así que Leucipo fue puesto en evidencia y cuando las ninfas lo descubrieron, lo hicieron pedazos.

En el libro de Robert Graves, cada historia relatada posee su correspondiente nota haciendo referencia al texto clásico que utiliza como base.  Desconozco la razón por la cual en su libro no menciona la versión en la que Cupido dispara una flecha de oro a Apolo y una de plomo a Daphne.

Apolo y la serpiente Pitón, Pedro Pablo Rubens

Galería online del Museo del Prado

Las únicas flechas que Graves menciona son las que la serpiente Phyton, enemiga de Letos (madre de Apolo) le dispara, hiriéndolo gravemente  (pero era Apolo el que había pedido su arco y sus flechas para ir al Parnaso a por Python).

Más adelante Robert Graves explica que la historia de Apolo es confusa y que puede ser una versión griega de Horus.

Haciendo referencia a su historia con Daphne, Graves lo relaciona con el mito helénico de la captura de Tempe, en la que las Ménades rinden culto a la diosa Daphoene (que significa la sangrienta). Cuando el culto a Daphoene fue suprimido, las sacerdotisas huyeron a Creta, donde se rendía culto a una diosa lunar llamada Pasiphad.

Esto hace referencia a lo que os decía antes acerca del uso de las hojas de laurel en sociedades matriarcales, que se describe en la introducción del libro.

Según él, el estudio de la mitologia griega debe empezar considerando los sistemas políticos y religiosos que existían en Europa antes de las invasiones de los Arios.

La Europa neolítica era una sociedad matriarcal donde no existían dioses y donde no existía el concepto de paternidad porque no se conocía la relación entre el coito y la reproducción.

La Gran Diosa era inmortal, inmutable y omnipotente,  y se acostaba con sus muchos amantes por placer. Los hombres adoraban, temían y obedecían a esta matriarca (la Gran Diosa encarnada en una mujer,  que vivía en una cueva donde cuidaba el fuego). Los símbolos celestiales de esta diosa eran la luna y también el sol.

Cuenta Graves que cuando se supo de la relación entre coito y fecundación, el hombre pasó a tener un mayor estatus religioso:  la ninfa tribal escogía a un hombre joven como amante anual, un rey que sería sacrificado al término del año.  De esta forma el hombre pasó de ser un objeto de placer erótico a un ser un símbolo de fertilidad.

La sangre del hombre sacrificado servía para regar árboles, cosechas y rebaños y el cuerpo del sacrificado era despedazado y comido crudo por la reina y sus ninfas.

En la introducción Graves explica que el intento de Apolo por violar a Daphne no tiene nada de freudiano porque Daphne estaba muy lejos de ser una joven virgen aterrorizada.

El nombre de Daphne  viene de la abreviación de Daphoene,  la sangrienta, una diosa orgiástica cuyas sacerdotisas, las Ménades, masticaban hojas de laurel y en noches de luna llena enloquecían, corriendo y gritando por los bosques y despedazando lo que encontraban: animales, niños, viajeros desprevenidos …

Fueron las invasiones Helenas, unos dos mil años antes de Cristo, las que terminaron con los templos y sacerdotisas de Daphoene y se prohibió masticar hojas de laurel, excepto a la Sacerdotisa del templo de Delfos, que estaba al servicio de Apolo.

La verdad es que estas primeras catorce páginas de la introducción del libro son de los más instructivo que he leido sobre mitología. Os recomiendo leerlas completas.

Tendré que re-leer el poema que me llegó con el nombre de Daphne bajo esta nueva luz a ver qué me está diciendo.  Es lo que tiene, recibir palabras que no sabes de dónde te llegan …

Un abrazo grande, con sonrisa

Clara

(gracias a Herr Gustav)

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