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Archive for 21 julio 2012

Es el nombre que se le daba al hoy llamado Camino de Santiago (camino francés, el más conocido, porque existen muchos, en realidad, infinitos).

Aunque antiguamente su trazado iba más alto y más al norte, incluso hoy en día sigue prácticamente a la perfección el paralelo 42.

Se le llamaba Camino de las Estrellas porque siguiéndolo tenemos la sensación de ir caminando bajo la Vía Láctea todo el tiempo.

En el año 2009 me tomé 40 días de vacaciones para recorrer a pie la ruta entre Roncesvalles (Navarra) y Finisterre ( La Coruña). Recorrí más de 600 km con una mochila de 3,5 kg a la espalda. Es una de las experiencias más hermosas que he vivido.

¿Y por qué lo cuento ahora, tres años después? ¿Por qué escribo ahora acerca de aquél viaje?

Porque hoy he comprendido, hoy he visto asomar el brote de la semilla que quedó sembrada hace tres años.

Dicen que cuando vuelves de Santiago (o Finisterre, hay varias versiones) eres otra persona, has iniciado una nueva vida. Dicen que es un camino iniciático.

Yo me lo pasé muy bien. Fue duro físicamente, pero mucho menos de lo que esperaba.

Lo más duro de todo fue tener que volverme antes de llegar a Santiago o a Finisterre.

Recuerdo que en mi último día comí con una parejita joven que acababa de incorporarse, en un pueblo de Galicia, pasado el Cebreiro.

Me preguntaron por qué había empezado en Roncesvalles (cuando todas las guías indican como primera etapa la de San Jean de Pied de Port a Roncesvalles)  y querían saber dónde empezaba “realmente” el camino y dónde terminaba.

Yo contesté que el camino empieza donde tú lo empieces y termina donde tú lo termines.

Pero aún así, esa espinita de no haber llegado ni a Santiago ni a Finisterre (como era mi plan) seguía doliendo.

Sin embargo, en estos tres años, cuando pensaba en ir a “terminarlo”, algo en mi interior me decía que esperara, que no era el momento.

Aquél verano recuerdo que me propuse caminar el camino con mis pies y no con mi mente.  La mente proyecta, planifica, calcula … Los pies solamente caminan. El cuerpo respira, suda, come, orina …

Hubo un punto en que mi cuerpo me dijo “stop”. Y no fueron mis pies ni mis piernas, que son los que suelen dar problemas, sino algo que temía pero esperaba no me sucediera: un excesivo sangrado con mi regla, que se adelantó. Ahí mi mente tuvo que agachar las orejas y ser fiel a su promesa de escuchar al cuerpo y no empeñarse en hacer nada que lo pudiera dañar o llevar a un sobre-esfuerzo.

Me costó tomar aquélla decisión, porque aunque creamos que no estamos buscando nada, que simplemente caminamos por el placer de caminar, que estamos viviendo eso de “se hace camino al andar”, no es del todo verdad.  

Había un objetivo, una meta, un “final oficial” del camino y como no llegué habia también un sentimiento de fracaso, muy velado.

Hoy es mi primer día de vacaciones de este verano. Estaba sentada en la terraza, sintiendo el viento aún fresco de la mañana, fumando un cigarrito y dándome cuenta de que tengo por delante un mes de vacaciones y no tengo ni un solo plan para este mes, excepto descansar y estar en paz conmigo misma.

En un instante, volvió el sentimiento que tenía cuando comencé mi camino un 25 de julio de 2009 en Roncesvalles. El sentimiento de que cada mañana estáis tú y la vida, tus pies y el camino y todo lo que desconcoes y que te vas a encontrar conforme camines.

Sentí lo mismo que cuando preparaba la mochila: hay que llevar la mínima carga posible, lo justo para poder sobrevivir y ni un gramo más. Recuperé el sentimiento de libertad, de anchura del mundo, la emoción de estar viva, la sensación de aventura …

Llevaba una mini-guía con información de etapas difíciles y alojamientos de todo el recorrido, que conseguí resumir en 8 hojas de A4 de 60 g. Porque la cantidad de información realmente útil que necesitamos para sobrevivir es mínima.

Y sentí que he vuelto a empezar el camino, pero hoy empiezo donde estoy sin tener que desplazarme a ningún otro lugar. Siento el espíritu del camino como lo sentí hace tres años, tan amorosamente presente y acompañándome desde mis primeros pasos por los frondosos bosques navarros.

Hoy sé que el camino fue una práctica de laboratorio para mi vida. Se ve que no soy muy buena estudiante porque he tardado tres años en aprobar …

El camino de las estrellas empieza hoy, sea cual sea el día de hoy. Empieza donde estás y termina donde llegas. Porque el camino está en ti, en cada uno de nostros.

Esto no son meras palabras, esto es una realidad, una verdad que he empezado a vivir conscientemente hoy. Espero que la experiencia de hace tres años me sirva de guía para no caer en las mismas trampas en que caí entonces. Y si repito, que no es improbable dada mi condición humana, espero salir antes de ellas.

Buen verano para todos y todas. Muchos presentimos que es un verano importante, interesante, apasionante y quizás, también, nos haga sudar un poquito.

Os diré que andar con la ropa chorreando de sudor durante horas tampoco es tan desagradable como parece. Y cuando te duchas y te cambias, sientes que has llegado al cielo.

Así, cada día.

Bendiciones,

Clara

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