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Archive for 31 julio 2011

La meditación

Foto: Lechuza okupa y el loro, Piedra de Agua

Siguiendo con la serie de Mahamudra, el tercer capítulo del libro se titula Poner en práctica: la meditación.

Guendun Rimpoché empieza planteando que primero nos movemos con la aspiración al despertar. En segundo lugar habla de la comprensión de cual es la naturaleza de la mente.

Y después empieza a plantearnos cómo practicar.

El poema con el que introduce (¿o resume?) este capítulo es este:

El universo inanimado y los seres animados,

todos los fenómenos son tu propia apariencia.

Mente-apariencia.

Apareciendo y sin embargo vacía.

Vacía y sin embargo manifiesta.

Apariencia, mente: indiferenciadas,

semejantes a un espejismo, a un sueño,

sin ser nada y sin embargo capaces de aparecer

como la luna sobre el agua.

Sabiendo esto, desenreda este viejo hábito,

que todo lo agarra y petrifica.

Ábrete a este estado espontáneo, natural,

en el frescor de la misma esencia, inteligencia natural.

Excepto esto, no hay nada que deba ser pensado, meditado.

Sin pensar, sin actuar, sin meditar,

sin agitarte,

reposa simplemente, quieto,

y así, por favor,

medita.

Del libro Mahamudra, el gran sello del amor y la compasión, Ed. Imagina

El poema es precioso y así como él lo explica, meditar parece algo tan sencillo … Pero no es tan fácil dejar que la mente repose sin agitarse.

Bueno, sentada en casa, si los vecinos no ponen la tele a todo volumen y no tienes a nadie haciendo ruido en la cocina, ni ningún conflicto reciente activo, sí que lo es, si tienes un poco de práctica.

Lo realmente difícil es dejar ir los asuntos que te atrapan y te generan todo tipo de emociones buenas y malas, pero a las que en el fondo, somos adictos. Y somos adictos porque las emociones generan una respuesta fisiológica en el organismo, similar a las que generan las drogas (¿o es al revés?) .

Así que iluminarse significa desintoxicarse, desengancharse de las drogas emocionales y aprender a vivir sin ellas …

Guendun Rimpoché escribe esto sobre el estado de meditación de la mente:

La meditación no consiste en un estado estático en el que buscamos mantener concentrada la mente sobre algo, sin moverse.  Meditar significa liberarse de las tensiones creadas por las diferentes tendencias, tales como el apego, la aversión o la indiferencia que mantienen a la mente prisionera.

No se trata de dejar la mente en blanco ni de impedir que surjan imágenes o pensamientos buenos ni malos en ella.  Se trata de no engancharse a lo que surge. Una maestra que conocí nos decía que cuando aparecen los pensamientos “no hay que bailar con ellos”.

Se trata de reconocer que las actitudes de apego, de rechazo o de indiferencia, no son determinadas por lo que viene del exterior, sino que son nuestros propios esquemas internos de respuesta que proyectamos sobre objetos externos. Cuando dejamos reposar la mente en su estado natural, deja de implicarse en este vaivén emocional y por lo tanto ya no queda afectada por estas emociones.

En los momentos en que nos enganchamos muy fuertemente con algo es bueno tener poemas o textos como estos a mano para retomar la perspectiva …

Os dejo con un párrafo extraído del Sutra del Rey de los Samadhis y un video que esta mañana me ha arrancado una buena sonrisa, de parte de Piedra (lo mejor que te puede suceder en la vida es empezar el día con una sonrisa de oreja a oreja).

El fuego puede arder durante cientos de eones pero nunca podrá quemar el espacio. Asimismo, el fuego nunca podrá quemar a aquéllos que saben que los fenómenos son equivalentes al espacio.

Espero que lo disfrutéis, buena semana (me marcho unos días a ver si la mareo un poco, a la mente, y se queda quieta un ratico)

Clara

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La princesa pedorra

Algunos ya conocéis a Agustín porque lo presenté en el foro (y por cierto que soy yo la que tiene pendiente una contestación-preguntas a lo último que escribió).

Como la luna, tiene su “cara oculta“, con la que me ha sorprendido (y me ha sacado un par de sonrisas también) enviándome un relato corto para publicar en el blog.

Os dejo pues  con La princesa Pedorra de Agustín.  Espero que os guste y os haga sonreir:

En un país más lejano aún que el más lejano de los países, vivió hace mucho, mucho tiempo, mucho antes incluso de que naciera el primer dinosaurio, una joven, hija de reyes, a la que le gustaba tirarse pedos todo el rato. Por eso la gente la llamaba la Princesa Pedorra, aunque su nombre era Adela. Con mucha sorna algunos, por considerarla loca o ida, le cambiaban ligeramente el nombre llamándola Adelaida. Los súbditos del reino, a menudo, cuando la veían, siempre acompañada por miembros de la guardia real, hacían con la boca ruidos de pedorretas; pero eso era  interpretado por ella al revés de lo que su comitiva: „El pueblo me aclama“, decía, y respondía feliz con una nueva sarta de sonoros petardazos, al tiempo que saludaba, tímida, con su manita delicada y fina y su sonrisa deslumbrante.

Dibujo: Atardecer, LeninaLibre

Porque, queridos amiguitos y amiguitas, si os estabais imaginando a nuestra princesa llena de granos en la cara y gorda como un hipopótamo os equivocáis de principio a fin: Adela era la joven más elegante y bella que había nacido en aquel reino desde hacía siglos. Sólo para verla  venían de muy lejos multitudes de extranjeros, muchos de los cuales le entregaban regalos aprovechando el momento que pasaba por su lado. Imaginaos sus caras cuando por primera vez la oían, al tiempo que saludaba, cantar con el culo tormentas y vendavales. Afortunadamente no olían.

„Hija mía ven aquí“, le dijo un día su padre. „Ya no puedes ir por ahí tirándote pedos. Eres una mujercita y ya no una niña.“ Y entonces Adela se echaba a llorar. A lo que la madre, increpando al rey decía: „¿Ves lo que consigues? Déjala en paz, que se tire los que quiera.“ Y prosiguiendo decía: „Ven aquí hija mía y no hagas caso a este tonto.“

Paseábase por los extravagantes pasillos de su extravagante palacio el rey, cuando otro día, por accidente, oyó la conversación que mantenían dos centinelas entre sí, aprovechándose de que una puerta estaba entreabierta, y detenido de espaldas, como contemplando un enorme cuadro que se hallaba colgado en la pared y titulado „Ventiscas Cavernosas.“ Y esto es lo que oyó:

-Ese joven, cuyo nombre desconozco, me han asegurado que se los tira de campeonato y, aunque no suenan, la gente  desearía oírlos para por lo menos tener la opción de salir corriendo pues, me han dicho, impregnan el ambiente de un hedor tal que ya quisieran para sí los muertos más añejos.

-He oído yo también algo acerca de él. Parece ser que los cazadores del lugar le pidieron colaborar para aturdir a las presas pero que se negó aludiendo que jamás utilizaría su don para perjudicar a los animales.

El rey decidió intervenir.

-¡Centinelas!

-¡Válgame Dios bendito, qué susto! ¿Pues qué quiere Su Majestad?

-Perdonad que os interrumpa en vuestra hora de trabajo pero no he podido evitar escuchar vuestra conversación. ¿Podríais decirme dónde vive el joven del que hablabais?

-Pues claro que sí aunque ahora mismo no lo recordamos muy bien, ¿verdad?

-No, será el cansancio que este trabajo nos provoca.

-¿Una semana de permiso será suficiente?

-Esperémoslo así, ¿verdad?

-Verdad.

Nadie entendía por qué el rey había organizado un concurso de  rarezas. El caso es que estaba todo dispuesto y todo el mundo acudía a los jardines de palacio, donde se había dispuesto un anfiteatro para la ocasión. Los asientos de las primeras filas se habían reservado para la familia real y su séquito. Cientos de personas habían llegado y ocupaban los asientos, vestidas con sus ropas más elegantes, y ansiosas de ver qué les deparaba el anunciado espectáculo en aquella soleada mañana de domingo.

Finalmente, cuando el acto estaba a punto de comenzar, hicieron su aparición el rey, la reina y, por supuesto, la princesa. Aunque para los tres hubo ovaciones, el cariño hacia Adelaida era notorio y más aún cuando ella les respondía con su vitoreada ristra de pedos, uno a uno festejado por la multitud. El pueblo los adoraba.

„¡Sus Majestades, princesa!“, intervino por fin el maestro de ceremonias, „¡damas y caballeros, niños y niñas, gracias por haber venido! La verdad es que había mucho ruido y la gente no acababa de sentarse y callarse. Pero siguió insistiendo: „¡Bienvenidos al concurso de rarezas! Resultaba difícil hacerse oír porque en aquellos tiempos no existía megafonía sino  únicamente  la ayuda de la potencia de  la voz y  la acústica del lugar. Cuando ya todo el mundo estaba en silencio volvió a repetir lo mismo otra vez. Y añadió:

-Lo que vais a ver aquí hoy es una exhibición de cualidades fuera de lo común. Dijo más cosas pero nada que nos interese aquí, así que doy paso enseguida a lo que pasó.

Empezaron a salir uno a uno los que tenían algo que mostrar. La verdad es que fue sorprendente pero, tras una hora o más, la gente estaba ya inmunizada de ver cosas nuevas y dejó de interesarse.

Había uno capaz de atraer a los pájaros silbando y consiguió que se posaran en sus brazos como cuatro o cinco que volaban por allí libres. Otro podía beber todo el agua que se le daba. Bebía y bebía sin parar y nadie sabía donde podía meter todo aquello. Se iba hinchando como un globo hasta que, repentinamente, empezaron a brotar de su piel una infinidad de finos chorritos de agua que lo desinflaron hasta como estaba antes.  Hubo uno que hizo levitar a toda la familia real en la primera fila con el solo poder de su mente, lo que hizo mucha gracia a los reyes, que no paraban de reír, pero ninguna a la princesa quien no pareció divertirse mucho durante el transcurso del espectáculo. Al principio la gente no supo cómo reaccionar, hasta que por fin, las risas reales deshicieron la duda; así que todos aplaudieron mucho. Salieron también al escenario un niño y un anciano, quienes intentaron explicar a la gente cómo era posible que el niño fuera el abuelo del viejo. No penséis que intentaron impresionar  con alguna complicada teoría científica. Simplemente explicaron que habían estado separados siempre y que se habían buscado el uno al otro por todos los lugares del mundo. Contó cada uno lo mucho que aquella búsqueda ingrata había acarreado, a lo largo de toda sus vidas,  de sufrimiento,  sinsabores y desgracias. Implicaron tanto al público que nadie paraba de llorar. Así que cuando la historia desembocó por fin en el feliz encuentro entre nieto y abuelo a nadie le importó quién era quién. Aplaudieron aliviados, y hasta a la princesita se le escapó una lagrimita que enjugó velozmente para que nadie la notara.

Y salieron algunos más a escena. Otro cantaba con cuatro voces que sonaban a la vez. Había que verlo. Salió también una ranita verde y pequeña que hablaba. Decía ser un príncipe y pidió, allí mismo, la mano de la princesa. Esta se horrorizó muchísimo y la gente se incomodó bastante pues no podían, seguramente, imaginar cómo aquello podría funcionar. De la preocupación dejó Adela de tirarse pedos súbitamente, por lo que el rey, también algo incómodo, pidió que se llevaran inmediatamente  a la ranita y que la dejaran en la charca más lejana posible. La ranita salió refunfuñando. Todo volvió a su ser. Todos pudieron ver también al peor estudiante del mundo. No sabía nada. Retó al público a que le preguntaran cualquier cosa  por fácil que fuera. Fue capaz de no responder bien a nada. La gente quedó maravillada.

Dibujo: S.O.S, LeninaLibre

Finalmente, tras una hora, a lo largo de la cual el público primero disfrutó pero luego empezó a hartarse, quizás por la dureza de los asientos que empezaban a clavarse en los culos, apareció la causa por la que el rey había organizado todo aquello. Se trataba naturalmente del joven apuesto que encontró en aquella pequeña villa, del que oyó hablar a los guardianes. Aunque se equivocó completamente ya que pensaba que si  lo presentaba a la princesa rodeado de otras rarezas, se daría por aludida y dejaría de tirarse pedos.  El rey nunca comprendió a su hija aunque la amara profundamente. Su esposa para esto era distinta, y aunque no congeniaran ambas, madre e hija,  sin embargo nunca le puso un pero a la indeseada costumbre. A diferencia de su esposo, ella se dio cuenta enseguida, nada más vio aparecer al joven y mostrara éste su olorosa habilidad, de la asombrosa compatibilidad de él con Adela. Todo el mundo allí también lo notó y se temió lo peor. Pero la simpatía que irradiaba la pareja era tanta que, superada la primera impresión, la idea no cayó tan mal. A partir de ahora tendrían que saludar a la comitiva real con una mano en la nariz; pero, ¿qué importaba eso si a cambio iban a poder ver feliz a su idolatrada princesa? Cuando ésta vio por primera vez al joven sobre el escenario, por supuesto no mostró mucho interés. Ella, como todos, estaba ya cansada de rarezas y con las posaderas a punto de reventar. Desde el centro del escenario, anunció el joven que se iba a tirar un pedo que, aunque no sonaría, iba a oler muy mal. Cosa que efectivamente sucedió. En cien metros a la redonda el aire se podía cortar con un cuchillo, tal era la densidad de su  pesado aroma. Sin embargo a los niños no parecía molestarles en absoluto. Sólo a los adultos les sorprendió mucho aunque nadie estaba disgustado. Al contrario, parecía divertirles mucho y se reían, reían y reían…, demasiado.

Que nadie haga recaer sobre mí la coherencia de los acontecimientos que allí ocurrieron. Yo sólo me limito a narrar lo que vi, aunque lógicamente también a mi me afectaron y no puedo olvidar lo que sentí. Yo juraría que la princesa se enamoró allí mismo en ese mismo instante del hombre que estaba en el escenario. No creo que sean necesarias muchas explicaciones. Los dos eran jóvenes, guapos y se tiraban pedos. Quizás si hubieran sido feos los dos, o sólo uno de ellos, hubiera ocurrido lo mismo, o no. Pero el caso es que los dos eran guapos. Y no está bien que yo lo diga. Sólo unos pocos meses después de aquello tuvo lugar la boda, a la que, por supuesto, estaba invitado todo el mundo. Ya os podéis imaginar cómo fue: como suelen ser todas las bodas entre príncipes, o entre príncipes y cenicientas, o entre princesas y ranas; las hemos visto en muchos cuentos  como para repetiros una vez más cómo fue. Hubo una diferencia significativa que sí hay que remarcar: todos y cada uno de los presentes usaban mascarilla excepto los novios y los niños que no la necesitaban.

Dibujo: Flecha de LeninaLibre

Los historiadores, conocedores de este evento que os narrado, fijan aquí el primer momento en que tuvo lugar el uso masivo de la mascarilla, esa pieza imprescindible en vuestro vestuario y en vuestro tiempo.

En lo que a mí respecta os diré que duermo muy confortablemente cubierto por mis sabanas, al calor y el olor de los pedos  que comparto con mi  princesa pedorra.

Agustín del Pino Valero (agosto 2010)

agustin.pinovalero@gmail.com


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Despedidas

Foto: Dedosol, Piedra de Agua

Estaba leyendo las últimas noticias sobre los atentados en Noruega y se me saltan las lágrimas.

Me estaba preguntando por qué me afecta tanto, si será porque el sábado tuve un día de sofá y tele y lo estuve siguiendo todo en directo.

Y estaba reflexionando sobre cómo se puede llegar a asesinar a sangre fría de ésa manera, pensando en la capacidad de nuestras mentes de justificar cualquier acto. Y acordándome del post sobre la indignación, aunque de un indignado a un psicópata hay bastante distancia (¿o no tanta como nos gustaría creer?, me lo pregunto).

Teoría sobre conspiraciones aparte, hechos como este me hacen darme cuenta de lo importante que es estar atenta a los movimientos internos que generamos, porque uno nos lleva a otro, y ése a otro …  y si no estamos alerta podemos terminar en lugares muy extraños.

Y entonces me he dado cuenta de que mi sensibilidad a flor de piel tiene más que ver con pérdidas concretas y cercanas a mí, y he visto esta otra maniobra de mi mente, que intenta tapar el dolor más obvio y más personal, que es el que más duele. Un mecanismo interior trata de desviar la atención de la herida y la disfraza (lo cual no quiere decir que no esté también desolada por lo sucedido lejos de aquí).

Puedo llorar leyendo una noticia sobre Noruega pero me cuesta dejar salir las lágrimas cuando me paro de hacer cosas y recuerdo que mi amiga Silvia ha muerto hace menos de cuatro horas.

Foto: Luz sobre oscuridad, Piedra de Agua

Una noticia que no me ha sorprendido, porque era de esperar y además lo sabía, lo había soñado recientemente y lo sentí la semana anterior cuando le dí un abrazo y sabía que nos estábamos despidiendo. En ese momento sentí mucho cariño y no sentí pena.

Ahora, aún habiéndolo sabido, aún estando aparentemente preparada y aún sabiendo que la muerte física no es sino un cambio de forma, una tranformación, un paso más en el curso de la existencia,  aún sabiendo que podré volver a hablar con ella en otra ocasión, siento dolor y siento que hay algo en mí que intenta evitar sentirlo, una parte que quiere hacerse la fuerte.

Foto: Azules, Piedra de Agua

Un beso muy grande desde aquí, Silvita, mira qué fotos tan bonitas de Piedra de Agua (espero que no le importe que te las dedique).

Días de pérdidas y lágrimas.

Namasté

Clara

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Foto: Vuelo silencioso, PiedradeAgua

a

Y muchas cosas más …

a

Muchas veces he intercambiado comentarios con él en el blog de Freeman. La presentación de su blog, Co(i)nspiració 2020, empieza con estas palabras:

Quanta més seguretat perseguim més inseguretat obtenim

Muy cierto. Y además, que no solo obtenemos más inseguridad, sino mucho sufrimiento.

Miquel y yo compartimos una gran admiración por el trabajo y (en mi caso al menos  también) la historia personal de Johannes Kepler y por la relación entre los movimientos que se pueden observar en los astros y nuestras “pequeñas” vidas.

Y también una visión muy parecida del arquetipo de Saturno (Cronos, para mí), que tan mala fama tiene el pobre …

De todo lo que he leído en su blog, y que os recomiendo leer, sin duda lo que me ha llamado más la atención es su artículo sobre la Respiración Cósmica:

Si todo sistema concebido tiene una pulsación o frecuencia propia determinada significa que todo lo existente vibra. La diferencia que percibimos con nuestros sentidos reside en la amplitud y la frecuencia (periodo de vibración). Puedo imaginar como los brazos de nuestra galaxia se abren y se cierran en cada respiración (expansión, contracción) galáctica, semejante al latido del corazón, a la respiración.

Este párrafo en concreto me encanta, y todo lo que explica Miquel acerca del Sol (el planeta, no el arquetipo, aunque a veces es realmente difícil diferenciar entre ambos).

Creo que compartimos también, con nuestro amigo Kepler (que estaba convencido de que Dios había creado un universo perfectamente armónico y que su lenguaje eran las matemáticas y la música) una visión del universo donde todo es música, frecuencias, armonías, un coro de fenómenos:

Las frecuencias de este conjunto de vibraciones o respiraciones cósmicas (sistemas) están o deben estar armónicamente dispuestas para que sus tonos y sonidos configuren en su totalidad, la sinfonía eterna y universal del cosmos.

Hace tiempo me envió varios resúmenes de libros (creo que la síntesis es su especialidad)  y algunas historias, que iré posteando (muy bueno el cuento de los tres derviches, por cierto).

Foto: Tyto Alba (Lechuza Común) Macho,  PiedradeAgua

Gracias de nuevo a todas las personas que compartís y participáis en este bosquecillo animado 😉  (ahora con familia de lechuzas incluida)

Clara

Aquí os dejo el dibujo de Lenina Libre al que hace referencia en el comentariogracias LL !!!

Dibujo:  Mi yo interior de  Lenina Libre

 

 

Cualquier poema o texto o imagen del blog pueden ser reproducidos libremente en otro blog siempre que se mencione explícitamente la autoría del texto y se acompañe de un link a Silence Grove. Para reproducir fotos, por favor poneos en contacto con los autores de las mismas.  Construyamos un mundo más seguro entre tod@s, gracias.

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Apolo persiguiendo a Dafne, Cornelis de Vos

Galería online del Museo del Prado

He estado buscando quién era Daphne y he visto que las versiones que “pululan” por internet son ligeramente diferentes a lo que cuenta Robert Graves en su libro Los mitos griegos.

Me quedo con la versión de Graves:

Daphne era un ninfa de la montaña (y por lo tanto no tiene una historia propia, sino que aparece relacionada con Apolo, que era un personaje más importante). Y era una sacerdotisa de la Madre Tierra, de quien también era hija (su padre era el río Peneius, en Tesalia).

Apolo se enamoró de ella y la perseguía hasta que la cazó por sorpresa. Ella profirió un grito de socorro a la Madre Tierra, quien justo a tiempo, la rescató y la envió de inmediato a Creta, donde se cambió el nombre a Pasiphae.

La Madre Tierra puso un árbol de laurel en su lugar y Apolo utilizó las hojas del árbol para hacerse una corona con la que consolarse (luego os cuento algo más sobre el laurel y las sociedades matriarcales).

La fragua de Vulcano,  Diego Rodríguez de Silva y Velázquez

Galería online Museo del Prado

Comenta Graves que Apolo no se encaprichó con Daphne así de pronto, sino que llevaba mucho tiempo enamorado de ella. Y que de hecho tenía un rival, Leucipo,  de quien había conseguido desembarazarse forma bastante ingeniosa.

Leucipo se había disfrazado de mujer y se había infiltrado entre las ninfas con quien Daphne celebraba sus fiestasApolo, que tenía el poder de la adivinación,  lo sabía, y les sugirió a las ninfas de la montaña que se bañaran desnudas para asegurarse de que todas las que festejaban juntas eran de verdad mujeres.  Así que Leucipo fue puesto en evidencia y cuando las ninfas lo descubrieron, lo hicieron pedazos.

En el libro de Robert Graves, cada historia relatada posee su correspondiente nota haciendo referencia al texto clásico que utiliza como base.  Desconozco la razón por la cual en su libro no menciona la versión en la que Cupido dispara una flecha de oro a Apolo y una de plomo a Daphne.

Apolo y la serpiente Pitón, Pedro Pablo Rubens

Galería online del Museo del Prado

Las únicas flechas que Graves menciona son las que la serpiente Phyton, enemiga de Letos (madre de Apolo) le dispara, hiriéndolo gravemente  (pero era Apolo el que había pedido su arco y sus flechas para ir al Parnaso a por Python).

Más adelante Robert Graves explica que la historia de Apolo es confusa y que puede ser una versión griega de Horus.

Haciendo referencia a su historia con Daphne, Graves lo relaciona con el mito helénico de la captura de Tempe, en la que las Ménades rinden culto a la diosa Daphoene (que significa la sangrienta). Cuando el culto a Daphoene fue suprimido, las sacerdotisas huyeron a Creta, donde se rendía culto a una diosa lunar llamada Pasiphad.

Esto hace referencia a lo que os decía antes acerca del uso de las hojas de laurel en sociedades matriarcales, que se describe en la introducción del libro.

Según él, el estudio de la mitologia griega debe empezar considerando los sistemas políticos y religiosos que existían en Europa antes de las invasiones de los Arios.

La Europa neolítica era una sociedad matriarcal donde no existían dioses y donde no existía el concepto de paternidad porque no se conocía la relación entre el coito y la reproducción.

La Gran Diosa era inmortal, inmutable y omnipotente,  y se acostaba con sus muchos amantes por placer. Los hombres adoraban, temían y obedecían a esta matriarca (la Gran Diosa encarnada en una mujer,  que vivía en una cueva donde cuidaba el fuego). Los símbolos celestiales de esta diosa eran la luna y también el sol.

Cuenta Graves que cuando se supo de la relación entre coito y fecundación, el hombre pasó a tener un mayor estatus religioso:  la ninfa tribal escogía a un hombre joven como amante anual, un rey que sería sacrificado al término del año.  De esta forma el hombre pasó de ser un objeto de placer erótico a un ser un símbolo de fertilidad.

La sangre del hombre sacrificado servía para regar árboles, cosechas y rebaños y el cuerpo del sacrificado era despedazado y comido crudo por la reina y sus ninfas.

En la introducción Graves explica que el intento de Apolo por violar a Daphne no tiene nada de freudiano porque Daphne estaba muy lejos de ser una joven virgen aterrorizada.

El nombre de Daphne  viene de la abreviación de Daphoene,  la sangrienta, una diosa orgiástica cuyas sacerdotisas, las Ménades, masticaban hojas de laurel y en noches de luna llena enloquecían, corriendo y gritando por los bosques y despedazando lo que encontraban: animales, niños, viajeros desprevenidos …

Fueron las invasiones Helenas, unos dos mil años antes de Cristo, las que terminaron con los templos y sacerdotisas de Daphoene y se prohibió masticar hojas de laurel, excepto a la Sacerdotisa del templo de Delfos, que estaba al servicio de Apolo.

La verdad es que estas primeras catorce páginas de la introducción del libro son de los más instructivo que he leido sobre mitología. Os recomiendo leerlas completas.

Tendré que re-leer el poema que me llegó con el nombre de Daphne bajo esta nueva luz a ver qué me está diciendo.  Es lo que tiene, recibir palabras que no sabes de dónde te llegan …

Un abrazo grande, con sonrisa

Clara

(gracias a Herr Gustav)

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Daphne y el amor

Estas están todavía calentitas … ahora cuando averigüe quién es Daphne os lo cuento

a

Daphne

a

No sé quién es Daphne

Ni por qué suena ése nombre en mi interior

No sé de dónde vino

El pensamiento

Y menos la emoción

a

Ni siquiera sé por qué llamarlo emoción

O qué hace de la sensación

Una emoción

a

Tristeza, dolor, son calificativos

Asociados a una sensación

Si no les pusiera nombre

¿Qué sería? ¿Podría realmente decir que me siento triste?

a

Esa es la pregunta

Que ahora siento que no existe la emoción

Sino pensamientos asociados

A sensaciones

Una compleja construcción

Mental

Vacía

Sí, como ellos dicen, vacía

De auténtica existencia intrínseca

a

Clara Luz 13/07/2011

a

a

El amor

a

Expansión y contracción:

Contracción tristeza

Expansión amor

¿Realmente hay una preferencia?

a

En la expansión hay mayor comodidad y se respira mejor

Dejarlo abrir porque no puedo forzar ahora

Su contracción

¿de qué depende entonces el movimiento?

a

Ahora sí, se contrae,

Tira hacia dentro

Tira …

La cabeza se hunde

El cuerpo se reubica

Y vuelve a respirar cómodo

En la nueva posición de hundimiento

Nada a lo que aspirar ahora

Observar, sentir,

Observar, sentir, anotar,

a

Vaya, mágicamente ella sola se yergue

Qué vana pretensión entonces

Siempre estar en algún estado preferente

a

Sin banda sonora

Puro sentir del cuerpo y su movimiento

Limpiarlo de adjetivos

Asombroso que hasta los hombros

Sin buscarlo se recolocan hacia atrás

Asombroso

a

Por qué llamarlo amor o dios cuando son flores, árboles y hojas

Y cielo azul

Buen punto Fernando

Buen punto, amigo

a

Hasta los omóplatos hacen su recorrido

Vow! situándose hacia dentro

Abriendo el esternón

Suavemente, hacia el cielo

Sin ni siquiera pretenderlo

a

Ya está, lo viví :

Solo la lucha nos mantiene encogidos

La lucha silenciosa de nuestro interior

Que no escuchamos porque estamos absortos

En nuestros dramas

a

Clara Luz 13/07/2011

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En algún otro post he explicado que la palabra bodhisattva significa alguien que ha prometido llegar al más alto grado de iluminación en beneficio de todos los seres.

Hace varios meses estuve viendo una película de uno de mis directores de cine favoritos, Kim Ki Duk, titulada Samarithan Girl, donde hablan de Vasumitra como una prostituta que estaba iluminada y que ayudaba a alcanzar la iluminación a los hombres que se acostaban con ella.

Me llamó mucho la atención y el personaje me recordó al de Kamala, del Siddharta de Hermann Hesse (una cortesana que fue la amante de Siddharta durante muchos años).

Había leído (si supiera dónde lo postearía porque también es una historia muy interesante) que la consorte de Padmasambhava (otro Buda) se había separado de él cuando ella se iluminó también y que iba por el mundo acostándose con “todo quisqui”.

Nunca en ninguna enseñanza de budismo a las que he asistido (y he ido a unas cuantas) me habían hablado de estos personajes ni de estos métodos de enseñanza, o transmisión espiritual.

No me cabe duda alguna de que el sexo puede ser una vía muy directa de transmisión espiritual. Aunque es obvio que tal actividad parece no gustar mucho a la moral imperante en prácticamente todas las culturas del mundo.

Así que decidí investigar si lo que Kim Ki Duk decía estaba reflejado en los sutras o era una invención suya, y descubrí que sí, que hay un sutra que habla de Vasumitra:  El sutra de la armonía del árbol joven (Ganavyuha sutram, en sánscrito).

Lo encontré en una joya de libro en amazon: Women in Buddhism, de Diana Y. Paul.

En la introducción al sutra, la autora explica que Vasumitra está referenciada con la palabra Bhagavati cuyo significado no está nada claro, variando entre seguidora de Siva, Visnu o prostituta, dependiendo de las fuentes.

O mujer espiritual, o prostituta, según convenga al punto de vista que hace referencia a ella.

El sutra es precioso pero lo tengo en inglés así que voy a traducir las partes relevantes (los sutras tienen muchas repeticiones para favorecer la memorización y a veces descripciones exhaustivas de  lugares que se hacen un poco pesadas),  y que cada cual saque sus conclusiones …

Mezclaré narración libre (resumen del texto del sutra) y partes textuales porque si no es un poco lento:

Empieza explicando que Sadhana, hijo de un mercader, “cuya mente estaba iluminada con la luz de la gran sabiduría”, que era un hombre devoto y entregado a la práctica espiritual, recibió una señal para que fuera a la ciudad de Ratnavyhua, que significa la Ciudad de la Armonía de las Joyas (en lo que ahora es India), y buscara a Bhagavati Vasumitra.

Y allí se fue y preguntó por ella.

Algunos hombres de dicha ciudad, que no reconocían las cualidades de Bhagavati Vasumitra, se sorprendían y no comprendían cómo este hombre “de mente tranquila y que no se entrega a los sentimientos y sensaciones” quisiera ir a visitar a una cortesana.

Pero había otros hombres que conocían las destacadas cualidades de Bhagavati Vasumitra y eran testigos del alcance de su conocimiento y le animaban:

¡Muy bien!  Lo que buscas es fácil de obtener. Si has comprendido que Bhagavati es la persona a la que ir a consultar, sin duda estás buscando la iluminación. Sin duda deseas convertirte en un refugio para todos los seres. Sin duda deseas sacar la espina de la pasión en todos los seres.

Le indican dónde vive la Bhagavati y Sadhana se encamina hacia allí:

(Entonces) vio su finca, ancha y larga, rodeada de diez muros hechos de metales preciosos y gemas y diez filas de palmeras hechas de metales preciosos y gemas. Había diez fosos con agua perfumada y cubiertos por lotos blancos diurnos y lotos blancos nocturnos, lirios acuáticos blancos nocturnos, lotos rojos diurnos, y lirios acuáticos azules nocturnos, todos hechos de metales preciosos y gemas. El agua tenía las ocho cualidades excelentes  (pureza, cristalina, frescor, dulzura, suavidad, cualidades fertilizantes, tranquilidad y el poder de prevenir el hambre). El fondo de los fosos estaba cubierto de arena de oro. (y sigue …)

Otra página más explicando las excelencias de la finca donde vivía Vasumitra, llena de palacios hechos de metales preciosos y gemas, donde se respiraba un aire perfumado y la luz del sol brillaba en múltiples colores al reflejarse en los metales y gemas.

Y allí vio a Vasumitra, preciosa, serena, y muy hermosa de contemplar – convenientemente adornada con un magnífico collar de flores de amaranto. Su pelo era muy negro y su tez dorada. La forma de sus miembros y todo el conjunto de los miembros tenían proporciones perfectas. La gloriosa belleza de sus facciones, forma, tez y color excedían la de cualquier belleza humana o celestial en cualquiera de los reinos del deseo. La calidad de su voz era superior a la de Brahma. Conocía todos los mantras recitados por todos los seres. Era experta en todas las artes. Su cuerpo era encantador y estaba cubierto por un fino vestido transparente  sobre el que estaban cosidas todos los metales preciosos y gemas. Brillaba, decorado por una armonía de ornamentos hechos con las incontables joyas celestiales (y sigue …)

Sin embargo, el sutra dice que aunque Vasumitra posee una gran fortuna en tesoros materiales, su mayor riqueza es indestructible  porque consiste en el conocimiento y un comportamiento basado en la virtud.

Él vio toda su propiedad: una armonía de palacios y mansiones construidas con metales preciosos y gemas. Vasumitra lo iluminaba todo con una luz exaltada, encantadora, que generaba felicidad y refresco al cuerpo y brío y alegría a la mente  La luz salía del mismo cuerpo de Vasumitra.

Sudhana se postra ante los pies de la Bhagavati, juntando sus manos y le explica que ha hecho la promesa de iluminarse en beneficio de todos los seres pero que no sabe cómo entrenarse en el camino del bodhisattva y le pide instrucciones.

Vasumitra le contesta que ella ha adquirido el estado de bodhisattva llamado “El límite de la renuncia” y que por la pureza de su voz y tez excede en belleza a cualquier ser humano o celestial y que la forma en que la ven los diferentes seres depende de su estado y disposición cuando se encuentran con ella.

Explica que muchos seres ven en ella una belleza que supera a la de una virgen, pero que otros llegan hasta ella con sus mentes obsesionadas por la pasión, y que todo ellos, obtienen la liberación del estado que encadena a las pasiones.

Algunos lo obtienen después de haber escuchado el dharma (las enseñanzas sobre la realidad de las cosas), otros solamente por mirarla, otros simplemente con hablar con ella. Otros lo adquieren al cogerle la mano y otros con su presencia se contagian de su estado, otros con una mirada, otros con un simple bostezo (de Vasumitra),  otros con un simple parpadeo de sus ojos, otros con un simple abrazo y otros con un beso.

Sudhana le pregunta cómo ha alcanzado este estado y le explica que en otra vida, en la que estaba casada con un mercader, acudieron su esposo y ella a ver a  Atyuccagami, un Buda perfectamente iluminado que llegó a la ciudad en la que vivían, “que tembló entera ante su presencia”,  y en un estado de “exaltada serenidad” le ofreció una joya (con forma de molusco intraducible), hizo la promesa de alcanzar la iluminación suprema en beneficio de todos los seres y que conoce el estado de “Límite de la renuncia” pero no parece saber por qué sabe todo lo que sabe:

A través de él (Manjusri, que iba con el Buda) generé la intención de alcanzar la perfecta y suprema iluminación. Conozco esta salvación de bodhisattava llamada Límite de la renuncia. ¿Cómo es posible que pueda conocer el curso de los bodhisattvas que están anclados en las habilidades infinitas del conocimiento y los medios, cuyas extensas acumulaciones de méritos son indestructibles, cuya esfera de conocimiento es inexpugnable? ¿Cómo puedo describir su cualidades?

Esta es toda la explicación que la Bhagavati da a Sudhana sobre la forma en que ha alcanzado su estado.

Después le sugiere ir al sur de la India, a Subhaparamgama a hablar con un hombre llamado Vesthila y hacerle las mismas preguntas que le ha hecho a ella.

Entonces Sudhana, el hijo del mercader, inclinó su cabeza a los pies de Bhagavati Vasumitra, hizo varios cientos de miles de circunvalaciones (alrededor de ella) y miró una última vez hacia atrás,  mientras se alejaba de la presencia de Bhagavati Vasumitra.

Y aquí termina el sutra.

Los sutras pueden ser un poco pesados de leer porque tienen una estructura y ritmo diseñados para su memorización (Buda Sakyamuni no dejó ningún texto escrito, todo lo que se conserva proviene de la tradición oral), pero sin duda están llenos de simbología y belleza.

También porque nos faltan muchas referencias históricas y culturales, por ejemplo la importancia que se daba en la India a la voz de las cortesanas; el concepto de prostituta que tenemos aquí en Occidente es bastante burdo con respecto al que se tiene en Asia.

Yo confieso que los sutras me chiflan, tanto como textos literarios como por la profundidad de su contenido. Y porque siempre me abren una puerta hacia lo misterioso …

Espero que lo hayáis disfrutado porque a mi me parece un sutra precioso y si entendéis inglés, os recomiendo leerlo entero en inglés (el libro de Diana Y. Paul es una preciosidad y está muy bien documentado, merece la pena comprarlo).

He tratado de hacer una traducción lo más fiel posible al estilo y ritmo de la versión inglesa (lamento no poder leerlo en sánscrito), aunque lo he abreviado para que resultara legible y ameno.

Esta historia amplía mucho la percepción de la experiencia espiritual, n’est ce pas?

Clara

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